miércoles, 26 de febrero de 2014

Rod Stewart ofreció un recital ágil y glamoroso


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Foto: MARCELO BONJOUR


A sus 69 años Rod Stewart sigue llevando muy bien su clásico "Da ya think I`m sexy?" como demostró durante su concierto en Montevideo. Durante una hora y media recorrió sus clásicos, algunos títulos de "Time" y bromeó sobre sí mismo.

Hace años declaró a la revista Rolling Stone una frase que hoy resulta graciosa: "No me planteo estar cantando Da ya think I'm sexy? a los 50 años, siendo una burla de mí mismo". Sin embargo Rod Stewart tiene 69 y está en el escenario interpretando el hit que incluyó en el disco Blondes have more fun en 1978.

El concierto comenzó a las 21 horas, con puntualidad inglesa, enmarcado en la gira Live the life que el sábado recaló en el Estadio Geba de Buenos Aires y que este jueves lo llevará al Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar.

El escenario montado de cara a la Tribuna Olímpica se levantó en tiempo récord por la agenda futbolística: apenas 24 horas de trabajo mancomunado de técnicos uruguayos y argentinos.

Unas 12 mil personas disfrutaron del espectáculo de casi dos horas de duración. La mayoría de los concurrentes superaban los cuarenta años de edad y estaban ávidos de viajar atrás en el tiempo, algo en lo que Stewart no defraudó. 

Quienes se ubicaron más cerca del músico lo alentaron con globos de colores y él, sobre el cierre, se divirtió pateando pelotas de fútbol a la tribuna. La afición de Stewart a este deporte quedó confirmada con el logo del Celtic Football Club que había en el bombo, equipo del que es hincha. Por si fuera poco, le deseó a Uruguay una "buena Copa del Mundo" y señaló que Luis Suárez es un "gran jugador".

El artista apareció con un traje plateado brillante y una flor en el ojal, acompañado por su banda, en donde las mujeres lucieron durante el primer tramo, vestidos de lentejuelas fucsia. Parece que la consigna para ser corista de Rod es saber bailar, además de cantar como un ángel, porque las coreografías dominaron la escena.

Todo estuvo a tono con el montaje glamoroso, que contó con dos pantallas de led (una grande al fondo y una más pequeña al frente, en las que se proyectó la bandera uruguaya durante un pasaje) y una tarima blanca donde además de la batería y la percusión se ubicaba un piano, también blanco. 

Con su voz ronca, sexy e inconfundible, comenzó con This old heart of mine, un cover de The Isley Brothers, y continuó con títulos como Some guys have all the luck, Rhythm of my heart, Baby Jane, Can't stop me now, Hot legs y You' re in my heart. 

El grupo que lo acompaña es de primer nivel, especialmente los bronces y el guitarrista, que impactó con sus solos. Todo estaba perfectamente ensayado, sin un minuto de improvisación.

Al momento de desplegar Forever young, el tema que mejor lo define, Stewart se puso una chaqueta de color amarillo furioso e invitó al escenario a su hija Ruby, que se ganó a la platea de inmediato, saludando al público en español e interpretando, además, una canción de su autoría. En este pasaje se lució especialmente el set de percusión y hubo un guiño a las gaitas escocesas.



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Cuando llegó el turno de Tonight's the night (Gonna be alright) empezó a llover y, casi como una broma del destino, inmediatamente llegó el clásico de Creedence Clearwater Revival Have you ever seen the rain?. "Es increíble que haya llovido solo por esta canción", dijo el artista.
El hit Maggie May, inspirado en un hecho real según Stewart (se basó en su debut sexual con una mujer mayor) no faltó en la lista.

El show contó con la participación de instrumentistas uruguayas a pedido del británico. En total siete mujeres: cuatro violinistas, dos violistas y una chelista que también debían ser atractivas para poder lucir cortos vestidos muy ajustados, igual que sus compañeras en el ciclo que realiza en Las Vegas. 

Las chicas que fueron seleccionadas de la Ossodre, la Orquesta Juvenil del Sodre y la Filarmónica de Montevideo, lo secundaron durante un set acústico en medio del espectáculo y cuando interpretó Da ya think I'm sexy?

En vivo Rod Stewart resulta glamoroso y desfila por sus distintas etapas musicales con energía y dinamismo. Es simpático, elegante y hace todo "de taquito".

Cuando presentó Brighton Beach, de su último disco Time (el primero de inéditos en más de una década) explicó que trata sobre la adolescencia, un período que aún ve muy cercano.

Ese fue un segmento cargado de intimidad acompañado por imágenes de la costa en donde se sacó la fotografía de la portada de Time. Stewart invitó a todos a cantar con él porque hacerlo "es bueno para el alma y para el corazón". 

La estrella británica "rockeó" junto a su banda como en sus mejores épocas y pasó del romanticismo a otros climas que pusieron a todos los presentes de pie, cerrando, ya sobre las 22:45 horas, con Sailing. 

Su anterior visita fue hace 25 años y también actuó en el Estadio Centenario, en ese entonces convocando a 30.000 personas en un show considerado como el mayor ofrecido en el país por un compositor de su género, según los reportes de prensa de la época. Fue en ese marco que pidió pisar el césped del estadio porque allí se disputó la primera final de un campeonato mundial.

Fiel a su estilo, esta vez volvió a pedir dos limusinas para recorrer la ciudad a su antojo, cenó en el restaurante Rara Avis con su equipo la misma noche de su arribo y pidió conocer la rambla. Glamoroso, juvenil, encantador, así es Rod.

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Artículo publicado en El País.