domingo, 16 de marzo de 2014

El Chaqueño tras la pista de Yupanqui


EL FOLCLORISTA ARGENTINO ACTUARÁ EN EL TEATRO DE VERANO EL PRÓXIMO 29 DE MARZO


En mayo de 2012 el Chaqueño Palavecino, una institución del folclore argentino, ofreció dos funciones en el desaparecido Teatro Plaza. Esta vez va por un Teatro de Verano con su último disco De pura cepa mientras prepara un tributo a Yupanqui.

Palavecino nació en el paraje Rancho Ñato donde sólo se escucha folclore.
Ni bien terminó de almorzar se dispuso a saborear su obligada hoja de coca, una costumbre que compara con la de fumar un cigarrillo o tomar un café. "Acá en Salta es muy común, no hay tanto lío con la hoja, todo el mundo estila hacerlo después de comer", explicó a El País en comunicación telefónica después de ser consultado cómo cuida su voz. Ese es uno de sus secretos.



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El Chaqueño Palavecino perdió la cuenta de los conciertos que realiza por año solamente en Argentina. Y todavía reside en Salta, a 500 kilómetros del paraje Rancho Ñato, donde nació hace 54 años, a pesar de que tiene su oficina montada en Buenos Aires y le gustaría comprarse un helicóptero para hacer las giras porque la distancia mínima entre una parada y otra es de 800 kilómetros.
"A los chaqueños nos gusta el violín, cantar, bailar, el folclore, el caballo, el monte. La palabra viene del guaraní y quiere decir caza y pesca", dice para entrar en clima.
Su historia se parece a la de tantos otros artistas que empezaron desde abajo. Cuando salió del monte tuvo que ganarse la vida vendiendo empanadas, lustrando botas y trabajando en un supermercado. También fue camionero y condujo un ómnibus. Por eso tiene el ego controlado. De pura cepa es el primer disco que realizó sin su guitarrista cómplice, Oscar "Chato" Bazán, fallecido hace dos años. "Grabar así no fue lo mismo, pero seguimos para adelante", confesó el hombre que generalmente viste bombacha de gaucho, boina y alpargatas.
"Lo único que se escucha en la zona del Chaco es folclore, se almuerza folclore, el que no toca canta, el que no canta baila y de algún modo todos son partícipes. La música es parte de la vida, uno viene con esto, no se aprende de grande. En Salta levantás una piedra y sale un folclorista".
Actualmente prepara un disco con canciones de Atahualpa Yupanqui, una de sus grandes inspiraciones, con el antecedente de haber grabado ya un álbum tributo a Horacio Guarany. "Tengo un estudio en mi casa y estoy armando algo, viendo qué temas elegir, Yupanqui es parte de nuestra música y es un gusto que me quiero dar. Con Guarany somos amigos, pero de Atahualpa sólo escuché anécdotas por boca de otros".
Palavecino realizó una gira por Estados Unidos hace siete años pero prefiere no salir del Río de la Plata. "Tengo tantos pedidos de Uruguay, que es el país más parecido al mío, y tanto trabajo en Argentina que me gusta quedarme. Somos unos cuantos los que andamos entre los viejos y los nuevos. Los que vienen la tienen difícil porque las empresas no se la juegan y hay que andar con el disco bajo el brazo. Digamos que hoy toco también en Bolivia, Paraguay y Chile, y sé que un buen mercado sería México pero ya pasó el tiempo, no tengo ganas de irme y comenzar todo esto de cero, lo mío está acá, estoy tranquilo, no tengo otras necesidades", explica, diciendo que está "bien pago en todo sentido".
Sobre las claves de su éxito a nivel popular y de la condición casi heroica que ganó dentro del folclore no encuentra muchas explicaciones, pero asegura que no se trató de suerte. "Hay algo dentro de uno, suerte es que vaya a Uruguay, esté lleno y justo ese día no me llueva. Yo llegué al corazón de la gente porque Dios lo quiso. Llegué con una música simple, porque el folclore es simple. Grabo mis canciones con mucho amor, siempre le puse lo máximo. Es una música alegre, que también te puede hacer llorar y emocionarte. Es imposible proponerse grabar un éxito, no funciona así, nunca se sabe".
El Chaqueño se define estrictamente como intérprete pero no descarta en un futuro parar un tiempo sus actuaciones para dedicarse a componer. "Me siento cómodo así, me considero intérprete de cualquier poeta, pero si me pusiera a hacer un disco mío me tengo fe", agrega quien popularizó el hit Amor salvaje.
En vivo, el artista transpira mucho pero jamás se le cae el sombrero y cuando parece que no le dará la garganta es cuando más arrastra a la multitud como pocos en su género. Cada espectáculo representa dos horas extenuantes: "uno termina cansado, pero es como un partido de fútbol cuando te alienta la tribuna. Podés estar con calambres y sin embargo seguís para adelante con fuerza. Después llego al hotel y descanso. Yo me emociono mucho en los conciertos porque veo la carita que me ponen ahí abajo".
Entre los nuevos folcloristas destaca al joven Abel Pintos porque "es uno de los pocos de Argentina que pica internacionalmente y puede llegar bastante lejos" aunque no lo cree un fiel representante del género porque "últimamente tiene unas dos zambas en su repertorio pero después se va para otro lado".
Las entradas están a la venta en locales de Abitab a precios que van desde $ 740 hasta $ 1340.





Artículo publicado en El País