martes, 11 de marzo de 2014

En feria de turismo de Berlín, Uruguay se posiciona como destino “gay friendly”




El director de Turismo, Liberoff, destacó desde el pabellón dedicado al turismo para lesbianas, gays, transexuales y bisexuales que el país está bien posicionado en la materia

Un artículo de la agencia EFE que relata lo que está sucediendo en el pabellón dedicado al turismo para lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB) de la ITB de Berlín, la mayor feria de turismo del mundo, destaca que Uruguay está bien posicionado para el turismo “gay friendly” a nivel global.

La nota establece: “En América Latina, destaca positivamente el papel de Argentina, el único país de la región donde las parejas homosexuales pueden casarse, aunque Uruguay aparece asimismo muy bien posicionado, como reconoce a Efe Benjamín Liberoff, director nacional de Turismo de ese país”.

En una un ranking, realizado por la revista “Spartacus”, especializada en turismo gay, el editor Brian Bedford, destacó que Irán, Rusia y gran parte de África son los peores destinos para el turismo gay, mientras que España y Argentina están logrando labrarse un hueco entre los mejores países, aunque aún a cierta distancia de Suecia y Bélgica.

Argentina es líder del turismo de homosexuales a nivel global porque permite casarse a los extranjeros, anotándose en el Registro con la dirección provisoria del hotel en donde la pareja se está quedando.

"Las leyes contra la 'propaganda gay' en Rusia, automáticamente han hecho caer mucho al país en esta lista, aunque aún no está tan mal como Irán", explicó Brian Bedford, editor jefe de la revista "Spartacus", especializada en el mundo gay.

Bedford, cuya editorial publica además una guía turística trimestral, recuerda que en Irán se ha llegado a ejecutar a homosexuales.

"Muchos gays deciden adónde van de vacaciones teniendo en cuenta la legislación de cada país con respecto a la homosexualidad. Eligen sitios donde pueden divertirse, sentirse seguros y no tener problemas", apunta.

No obstante, matiza el sudafricano Bedford, hay que distinguir entre "leyes y personas" y más allá de las normativas, el turismo LGBT busca lugares donde, "más que tolerancia, hay aceptación".

Reconoce asimismo que algunos miembros de la comunidad homosexual eligen sus destinos vacacionales de una manera más militante, bajo la premisa de que "el dinero 'rosa' va a los países con leyes 'rosas'".

Europa Occidental, "con la mayor concentración de países con leyes favorables" a los homosexuales y con Suecia a la cabeza, es la región que mejor acoge a este colectivo.

Pero dentro del viejo continente hay movimientos: mientras España sigue cobrando relevancia, con Gran Canaria como destino más establecido y Madrid y Mallorca en lugares destacados; ciudades como Amsterdam, un clásico del turismo LGTB, está perdiendo atractivo por los últimos cambios legales.

"Madrid es un sitio muy interesante y su desfile del Orgullo Gay es muy político. Y eso está muy bien", considera Bedford.

En este sentido, el Ayuntamiento de la capital española firmó durante esta ITB un convenido con Berlín, otro destino con solera para el colectivo gay, en el que ambas capitales apuestan por promover el turismo LGTB.

En los últimos años, Argentina ha promovido con éxito la llegada de este tipo de viajeros y en la actualidad suponen ya en torno al 15 por ciento de su turismo, estima su Cámara de Comercio Gay Lésbica (CCGLAR), que cuenta con un puesto propio en la ITB.

Gustavo Noguera, vicepresidente de la CCGLAR, destaca a Efe que muchos de los visitantes homosexuales que llegan a Argentina aprovechan por casarse, después de que una revisión de la legislación permitiera designar domicilio provisional el hotel donde los turistas se hospedan.

Bedford asegura que el interés por el pabellón gay en la feria berlinesa ha crecido en las ocho últimas ediciones, a las que él ha acudido puntualmente, y destaca que "cada vez más personas heterosexuales están interesándose por el negocio".

Como ejemplo, cita que en este año dos empresarios turcos se han acercado a su puesto para tratar de promover el turismo gay en Estambul.

No obstante, el deseo de Bedford es justamente el contrario, que la aceptación social con respecto a la homosexualidad sea cada vez mayor, de forma que a largo plazo acabe siendo innecesario mantener nicho de turismo especializado.

"Si tenemos suerte, este pabellón será cada vez más pequeño", sonríe.





Fuente: EL Observador

Artículo publicado en La Paloma Hoy