sábado, 22 de febrero de 2014

Salto Grande se suma a innovadora experiencia de Itaipú en gestión participativa del agua


Cultivando Agua Buena



La central hidroeléctrica de Salto Grande, que comparten Uruguay y Argentina, tomará la experiencia de la también binacional Itaipú de implementar el proyecto Cultivando Agua Buena, que apunta a un cuidado innovador, basado en la participación y la responsabilidad conjunta de las instituciones y usuarios involucrados.
Agua Boa o Agua Buena es una estrategia local para atenuar las crisis ambientales que afronta el hombre a causa del cambio climático, que está directamente relacionado con el agua y sus múltiples usos, ya sea para la producción de alimentos, de energía, abastecimiento público y turismo, entre otros.

En el marco de la reunión del Programa Marco Cuenca del Plata, que se desarrolló en Foz de Iguazú del martes 18 al jueves 20, representantes de Itaipú, el mayor complejo hidroeléctrico generador de energía del mundo propiedad de Brasil y Paraguay, analizaron la iniciativa de promoción del cuidado del agua.

El grupo presentó esta iniciativa para integrarla dentro de las acciones que se definen para la Cuenca del Plata.

El uruguayo José Luis Genta, secretario general del Comité Intergubernamental Coordinador de los países de la Cuenca del Plata (CIC) y director del Programa Marco Cuenca del Plata, explicó que esta sería una oportunidad para incorporar, a las acciones previstas para el área, una experiencia establecida desde 2003 y que comparte los criterios de cuidado del recurso con una visión participativa y con las responsabilidades compartidas por parte de la sociedad.

Las represa hidroeléctrica Yaciretá, compartida por Argentina y Paraguay, ya inició este proceso y comenzó a diseñar acciones para la implementación del programa Agua Buena y ahora se suma a esta iniciativa Salto Grande. También se incorporará la margen paraguaya de Itaipú en el desarrollo de este programa, puesto que hasta el momento las acciones se realizaron solo del lado brasileño.

Genta indicó que esa incorporación implica avanzar hacia una estrategia de atención a la población que está inmediatamente afectada por un emprendimiento de alto impacto, como es una represa, con acciones de sensibilización y participación a través de una red de protección de los recursos hídricos.

Ello implica acciones como la recuperación de microcuencas y la protección de la biodiversidad, así como la difusión de valores y conocimientos que contribuyen a la formación de los ciudadanos dentro de la concepción de la ética del cuidado y respeto por el medio ambiente, detalló. Una microcuenca presenta un terreno delimitado por una elevación, donde se concentra el agua de lluvia que es absorbida por el suelo y que luego se desplaza por un cauce y desemboca en una quebrada, río o lago.

El funcionario agregó que “este proyecto trabaja con microcuencas, porque permite tener una limitación del espacio donde se desarrolla de manera piloto y luego replicarse a extensiones y cuencas más grandes que son alcanzadas por la represa”.

En esta reunión, representantes de Salto Grande presentaron su propuesta de trabajo para aplicar esta experiencia y les resta definir la o las microcuencas en las que se desarrollará como actividad piloto en cada margen de la represa.

“La idea ahora es que haya cinco emprendimientos, uno en la margen derecha de Itaipú y uno en cada margen de Yaciretá y en Salto Grande”.

¿Cómo trabaja Agua Boa?
El superintendente de Itaipú Binacional, Jair Kotz, explicó que este programa es una oportunidad para que las empresas u organizaciones se relacionen con su territorio y su área de influencia; es un movimiento de sustentabilidad que llama a todos los actores sociales del territorio a trabajar en la sustentabilidad territorial.

El programa incluye, dentro de sus principios de acción, la actuación por cuencas hidrográficas, tomando el agua como el marco de referencia de las acciones. Además, promueve la participación de los actores del territorio a través de la formación de comités gestores.

Otro principio que rige esta iniciativa es la corresponsabilización, lo que implica que no solo se busca la participación de las comunidades, sino también la acción conjunta a través de socios estratégicos con presencia en el territorio, como instituciones de referencia que implementan las acciones definidas por el colectivo social.

El último de sus principios es trabajar con los segmentos más vulnerables del territorio, sobre todo pequeños productores o comunidades indígenas.

Artículo publicado en Presidencia. Uruguay