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Para ayudar a los niños corrió 55 horas sin parar


SALIÓ EL VIERNES DE MONTEVIDEO Y LLEGÓ A LA CAPITAL OLIMAREÑA


Tiene 56 años y corrió desde Montevideo hasta Treinta y Tres sin parar. La exigente prueba le demandó 55 horas y fue para promover las actividades de la Fundación Pérez Scremini. Hace cuatro años perdió una sobrina víctima del cáncer.

El atleta tiene 56 años de edad, es remisero de profesión y maratonista por afición.

Hugo Gordillo trabaja de remisero, pero ya en Treinta y Tres todos lo conocen como el hombre que llegó corriendo sin detenerse desde Montevideo (285 kilómetros) para impulsar la causa de la Fundación Pérez Scremini, en apoyo a los niños con cáncer, que funciona en el Hospital Pereira Rossell.
La travesía comenzó el viernes a las 8:30 de la mañana frente al hospital infantil de Montevideo y arribó a la plaza 19 de Abril de Treinta y Tres el domingo a las 15:30, bajo una salva de aplausos y encabezando una caravana de atletas y ciclistas que había salido a recibirlo a la Ruta 8 y lo acompañó en los últimos 20 kilómetros.
Por delante del deportista se colocaron dos motos policiales y al fondo de la escena una ambulancia, todos con la sirena a pleno, festejando el noble esfuerzo de Gordillo.
El trayecto se hizo dificultoso, ya que le tocó atravesar una fuerte tormenta, que había motivado una advertencia de nivel naranja. "Mucho viento, mucha lluvia, pero se logró el objetivo, lo logramos todos, esto es una causa, creo que correr por los niños con cáncer del Pereira Rossell me llena el alma", dijo Gordillo apenas llegado, luego de recibir el abrazo de un puñado de olimareños que lo esperaban desde hacía un rato.
"Fue muy duro, me agarré hipotermia dos veces, fue duro, pero se logró, no hay que quejarse, los niños me llenan el alma y me dan empuje para este desafío", aseveró. Gordillo explicó que no es la primera carrera de este tipo, ya que antes había corrido hasta Paso de los Toros y luego a Fray Bentos.

Motivación.

Gordillo señaló que no toda la vida corrió. En realidad empezó en forma bastante tardía y una experiencia familiar provocó luego que entregara su esfuerzo a apoyar a la Fundación Pérez Scremini.
"Mi sobrina falleció hace cuatro años, con 33 años de edad, y dejó un nenito de 2 y otro de 4. Cuando el de 2 empezó a pedir por la madre y no estaba se me partió el alma, y dejé de correr por trofeos, que me parece que es una tontería, y me dediqué a correr por los niños", relató.
El deportista invitó a colaborar con la Fundación Pérez Scremini. Hubo gente que acercó hasta el punto de llegada diferentes artículos que se entregarán en el hospital.
Artículo publicado en El País

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