martes, 18 de marzo de 2014

Temporada de delfines




Días atrás un grupo de simpáticos delfines nadaron junto a turistas en las aguas de La Paloma. Se trata de la especie nariz de botella o mular. Te contamos cómo viven y lo importante que es disfrutarlos en su hábitat natural.

Por Adriana Pugliese/redaccion@lapalomahoy.uy // Hace unos días, un grupo de delfines paseó por las playas a pocos metros de la orilla en La Pedrera y la Paloma. En esta época del año, con temperaturas agradables y aún veraniegas, la gente se vuelca los fines de semana a las playas, para tomarse revancha de un febrero que nunca encontró ni una golondrina que lo hiciera verano...
Por eso, los amantes de marzo y su célebre tranquilidad, encontraron en el agua otro motivo para afirmar que este es el mes para visitar nuestras playas.
Las olas fluían y refluían en un mar calmo y celeste, cuando se divisaron desde la costa un par de aletas grises. En La Paloma, y como muestran las imágenes que acompañan esta nota, sorprendieron a un surfer con su tabla, y a una familia que se detuvo a mirar el paso de los delfines como espectadores del desfile de carnaval.
Desde Santa Isabel hasta las playas del faro en La Paloma, este espectáculo acompañó el día de playa.
Nariz de botella
Este evento es común en nuestras costas, ya que el responsable es el delfín nariz de botella o mular; una especie carnívora, cuyo peso ronda los 500 kilos, mide hasta 4 metros y puede vivir entre 45 y 50 años. Estos delfines se desplazan en grupos sociales y se comunican entre sí mediante un complejo sistema de chillidos y silbidos. Localizan a sus presas mediante el uso de la eco localización y pueden emitir nada menos que ¡hasta 1.000 sonidos chasqueantes por segundo! Estos sonidos son ondas que se desplazan bajo el agua hasta que impactan contra objetos y vuelven rebotados al delfín emisor, revelando la posición, tamaño y forma del objetivo, como hacen los radares.
Se alimentan de peces que andan por el fondo del mar, aunque también comen camarones y calamares. Estos inteligentes animales a menudo siguen a barcos pesqueros con la esperanza de comer los restos...
Este delfín está presente, también, en los mares tropicales y otras aguas cálidas. En su día fueron cazados en muchos lugares por su carne y aceite (usado para las lámparas y para cocinar) pero, en la actualidad, su pesca es limitada. Sin embargo, se trata de una especie amenazada por la pesca comercial de otras especies, como el atún, y suelen enredarse fatalmente en redes y aparejos de pesca. Lo que ocurre a menudo en nuestras costas.
Animales sociables
Los delfines, por su sociabilidad y facilidad de aprendizaje, son los animales favoritos para exhibir, ya que gozan de una gran simpatía de parte del público, por su permanente “sonrisa”.
 Uno de los programas que mayor éxito está teniendo en los delfinarios en la actualidad, es el de “Nadar con delfines”, donde los turistas pagan una cifra para nadar, tocar y estar en contacto con estos animales, fotografiarse y registrarse en video con ellos.
La caza
Actualmente solo está permitida la explotación de animales nacidos en cautiverio, sin embargo, diferentes denuncias de organizaciones por los derechos de los animales revelan que esto no es así, más bien la captura de ejemplares salvajes es un gran negocio para los traficantes de animales salvajes. 
La industria japonesa, por ejemplo, de captura de mamíferos marinos está formada por uniones locales de pescadores. En un principio la caza se restringía a los meses de octubre y abril, bajo el objetivo de "control de depredadores", basado en la creencia de que varios delfines y ballenas competían con los pescadores.  Una de las capturas más polémicas que ha alcanzado relevancia mundial, es la de la bahía de Taiji en Japón, donde los delfines no sólo son capturados para ser vendidos a los delfinarios, sino también son asesinados in situ para vender su carne. 
Es por eso que debemos disfrutarlos tal cual se nos presentan en nuestras playas, distraídos, sociables, juguetones e inocentes. La naturaleza no cobra por ver sus bellezas, solo hay que encontrarlas y si está a nuestro alcance, protegerla.





Imágenes: Mirta García/Ballenas de La Pedrera
Fuentes consultadas: Nacional Geographic / Animanaturalis.org

Artículo publicado en La Paloma Hoy